Después de la grata experiencia de ayer, estaba nervioso por ver cuál era mi nivel de inglés, según los profesores. Fue todo una sorpresa comprobar que me habían metido un una clase con un nivel de B2. Iba a compartir clases durante una semana con 5 italianos, 1 coreana, 1 japonesa, 2 alemanas y 2 españolas, en total doce personas. El nivel de clase era muy elevado, sobre todo a la hora de hacer listening. Pero me lo tomé como un reto, un desafío. No fue tan bien como esperaba, pero aprendí mucho acerca de la cultura escocesa, y particular de Edimburgo.

En las actividades de la tarde un profesor nos hizo de guía por los lugares más interesantes de la oldtown (en inglés, por supuesto), y fue una gran experiencia. Visitar  Grassmarket y conocer las atrocidades que se cometieron, disfrutar de los espectáculo a lo largo de High Street, maravillarse con el imponente Edimburgh Castle, o saber dónde estuvo el pequeño Bobby en el cementerio de Greyfriars, al lado de su dueño, hasta su muerte.

Advertisements