El primer día del curso nos citan a las 7 de la mañana, ya que nos avisan que va a ser un día muy largo, ¡y vaya si lo fue!.

Después de pasar por una serie de trámites para acreditarnos y ofrecernos la documentación, nos llevan por grupos a distintas aulas para hacernos un pequeño test sobre nuestra capacidad para expresarnos en inglés. En todo momento es una situación muy agradable y cómoda, y ya empezamos a conocernos entre nosotros, todos los participantes de los diferentes países del mundo.

Una vez que pasamos este test nos suben a un autobús con dirección a la Universidad de Malta, por el camino nos van comentando normas y situaciones que se pueden dar estos días, pero también hay lugar para la historia. Nos van enseñando lugares emblemáticos de esta pequeña isla pero con una historia increíble.

Sobre la 13:00 horas y una vez que ya hemos comido, comenzamos el test escrito para comprobar nuestro nivel de ingles: expresión y comprensión oral y escrita. Después de estos test van pasando distintos profesores para realizar cuestionarios, consejos prácticos sobre costumbres del país, actividades de introducción social, actividades culturales y lúdicas para nuestro tiempo libre, así como servicios médicos y de urgencias,… millones de datos, consejos, advertencias,… para que nuestra estancia en Malta sea una gran experiencia.

 

Llegué al hotel casi a la hora de cenar, extenuada y feliz por el día que había pasado.

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